lunes 2 de noviembre de 2009

Comprender al mar

Queremos comprender al mar, y no le comprendemos;
queremos hallarle una razón, y no se la hallamos.
Es un monstruo, una esfinge incomprensible;
muerto es el laboratorio de la vida, inerte es la representación de la constante quietud.
Muchas veces sospechamos si habrá en él algo escondido
algo como una lección;
en momentos se figura uno haber descifrado su misterio;
en otros, se nos escapa su enseñanza
y se pierde en el reflejo de las olas
y en el silbido del viento.

-Pío Baroja

lunes 26 de octubre de 2009

Sal en la sangre

Desaparecer paulatinamente en una luna bella y creciente,
que no se ve,
pero se siente.

Me encontraba caminando y un niño con alas me tiró una bola en los pies,
descubrí que era un sobre arrugado...
Era una invitación a mi propia muerte.
Sólo porque preferí morir que aguantarme el dolor de intestinos nocturno...

Mis sueños comenzaron como un reloj de arena demente,
ahora se volvieron pesados,
pesadilla tras pesadilla;
ganas de vomitar,
dolores de estómago,
vértigo...
Sueño que no soy yo, y me odio.

Tras un suspiro de aire verde vuelve la paz a mis pulmones
y quinientos mil orgasmos vuelan por la mente, por el cuerpo.
Podría escribir un libro sobre el Tantra.

Dormir como un bebé; jugar a los dados y asistir de nuevo al circo.
Dejar el medio de comunicación tirado
y palpar la sangre que vierte de la mano.
Jugo de limón + tequila para evitar contagios y generar cicatrización.

Piel caliente y música en la ciudad...
Pero aquí todo desaparece paulatinamente.

jueves 1 de octubre de 2009

Viaje a la luna

Mis más profundos deseos son inalcanzables aquí en la Tierra, estoy bajo una capa de depresión, tiene mucha fuerza y me empuja hacia abajo, pero mi alma lucha, lucha y lucha por salir hacia arriba, sobrepasar ese límite que está encima de mí y quiere expulsarse con un solo destino: ¡respirar!

Está harta mi alma de este jardín de infraestructuras en que se ve obligada a estar, ¿por qué no dedicarse a la verdadera vida envuelta en placeres? Ese lugar donde las flores crecen como enredaderas por los pies y los árboles brillan hasta en la oscuridad, no hay ni una sola línea recta en este paisaje y sólo se centra la persona en concentrarse por cumplir con sus necesidades básicas…

Por eso visualizar lo que sería dejar que mi alma vuele, es maravilloso y digno de personalizar sobre algún pasto, nada más sangrante que mi cuerpo solitario y unido.

Siento un fuerte movimiento en el piso de abajo, siento presión bajo mis pies, del piso de madera salen pequeños signos de vapor a temperatura ambiente. Siento que ese vapor se vuelve como un tornado que sube por mis pies, me llenan de frío todas mis venas, recorren por mi corazón agitado y comienza el frío a apoderarse de mis caderas, de mi pecho, mis hombros, mi cuello, mis brazos, dedos y PUM…

Todo está oscuro, el viento no me deja escuchar nada más que música en mi interior, es como si quisiera ver lo que está a mi alrededor pero es imposible, ese tipo de tareas sería como ‘echarle agua al mar’.

Mi visión se vuelve más surreal y siento un fuerte palpitar desde las uñas hasta mis pupilas dilatadas por el juego de rayos de luz y oscuridad que hay en este lugar. Noto que me encuentro sentada y prosigo a ponerme de pie y el suelo es rocoso. Estoy en la luna, sí, eso pensé… Wow

Tengo tantas ganas de ir a la luna y esperar a que pase una tormenta de polvo lunar y me lleve donde sea dando vueltas, nada más eso quiero.

Sigo sentada, en oscuridad, mis caderas me duelen y mis ojos están cansados. Hay un constante ruido, bueno, no es ruido pero se siente como si lo fuera, aunque es tan placentero… es ese sonido mental que aparece cada cierto tiempo, que no sé ni dónde está su comienzo, ni dónde está su fin, sólo está.

Toco el suelo rocoso con mis manos y trato de escuchar mi corazón, no puedo, sólo estoy, estoy.

Mi vista no da a más, no hay un más allá; es como si mi único verdadero sentido fuese el del oído; pero a ratos pienso que sólo debo dedicarme a sentir, esa rosa entre las piernas y esa apertura en el corazón que no se cose, se cura sola… sentir bajo todo sentido es mejor que sólo pensar en mis oídos, pero ahorita es imposible visualizar lo que mi alma desea, porque la oscuridad es mayor que los sueños. Mi alma desea salir, desea subir esa chimenea… El aire, el aire vuelve a ponerse brusco, siento piedras bajo mis manos, tocan mi herida y me duele, me duele más de lo normal… Voces, bulla, gritos, ¿qué? No, no es nada de eso, es simplemente su música mental… Guiando el camino.

Vueltas, siento que doy vueltas y las piedras en mis manos se van soltando, los pies me pican y me doy cuenta que me estoy poniendo de pie y puedo comenzar a ver luz, mucha luz que se aproxima por un límite del horizonte… Ahora se convirtió como en una brisa que me calienta el espíritu.

Ahora sí, me asusto por lo que veo, un planeta bajo mis pies, un sol brillantísimo sobre mis hombros y yo aquí sentada sobre una esquina de nada, estoy en la curva del precipicio y me encuentro en un nuevo lugar, me encuentro en la luna y puedo sentir el polvo lunar que me atraviesa las arterias expulsando toda grasa que impide que mi respiración no sea adecuada. Es como si el aire me hubiera entrado hasta los codos y me deje fluir bajo este sentimiento lunar.

Se aproxima un ciclón y me doy cuenta que es una tormenta galáctica color rosa, viene dando fuertes crujidos de amistad y quedo boquiabierta con el frío de su abrazo que me centra en su alma, viendo arriba más allá de la diferencia. Quedo como un feto en el vientre de su madre, segura e impresionada, observando con el dedo en mi boca y apenas percibiendo que conozco lo que está pasando.

De repente el color de la nube en que estoy cambia drásticamente de color, pasa a un azul tan fuerte que me quemó la vista unos segundos y comencé a dar vueltas, sólo vueltas, nada más que vueltas dentro de una tormenta galáctica… Hay un ruido en mis oídos y el dolor de espalda vuelve, estoy yéndome sobre los bordes de la tormenta y el viento me sostiene, doy vueltas sobre diferentes puntos de colores, luces que atraviesan mi mente, me llenaron el alma de una energía fugaz que estallaron en mi frente y un ojo saliente se esconde de lo ardiente de mi interior, mis ojos se abren tanto que mi cabeza comienza a soltar una luz amarilla que penetra todo hoyo negro; mi boca se abre como una persona en un viajesote por un tobogán complejo, el resto de mi cara se vuelve morada y penetra todo planeta que esté cerca; mi cuerpo en posición de despegue, soy más que un cohete.

Me volví un cometa con cola roja, ¿cuál es nuestro destino? Eso es lo de menos… Acá no hay ni tiempo y prejuicios, las cosas sólo suceden y cambian… pero jamás paulatinamente.

Las pupilas se dilatan por la oscuridad, el juego de luces es fantástico pero tedioso, se siente como balazos en el pecho y me mueven la cabeza de un lado a otro.

Estoy mareada pero al menos mi deseo está en mis manos. El calor se pasó a mi vientre y un momento de motivación para esta realización tanto personal como astral se convierte en un viaje en que descubrí la eternidad de las hojas al caer desde la punta de mis pestañas hasta la uña de mis pies. Esa energía que una vez comenzó desde abajo hacia arriba, ahora solo cae en un mar de estrellas, pero no son de su cielo, porque su cielo es mi suelo.

miércoles 29 de julio de 2009

La locura: Un estigma de la sociedad

Como ya sabemos, un estigma es símbolo de esclavitud, se lleva como una marca que rechaza, puesto que aquellos temas que son estigmas para la sociedad son de los que no se suele hablar debido a los prejuicios o la mala reputación que ellos dejan ante quien los menciona. Entre estos estigmas podemos encontrar la drogadicción, la homosexualidad, el sexo, y entre un gran listado más se encuentra el tema de la locura, cosa que se suele hablar sólo en psiquiátricos, y a la vez se utiliza la palabra 'loco' para tachar a alguien por pensar o actuar diferente dentro de un grupo 'normal' de personas.
Lo normal no existe, existen estereotipos aptos para seguir y ser 'perfectos' ante la sociedad, pero nada dice que eso sea normal o no, simplemente se vuelven un modelo controversial que involucra masas de seguidores. ¿Esto por qué? Quizás porque la gente tiene miedo a ser diferente, ese temor a vivir tachados de algo fuera de lo normal como lo es la locura por el simple hecho de sobrepasar límites dentro de lo cuadrado y cerrado.
Existe la teoría de que aquellas personas que triunfan en la vida, además de nunca dejar de trabajar por sus sueños, se salen del esquema y son creativos, buscan algo original y diferente que presentar a los demás, donde al final, esas personas aprenden más de lo esperado. La clave es nunca darse por vencido, por más que las malas lenguas ataquen la espalda de los que de verdad sudan por sobrevivir en este mundo hipócrita y competitivo.
¿Por qué locos? Existen varias definiciones ligadas a este término, como la persona enferma mentalmente; a la vez que se puede definir como una expresión de inmensidad: estoy loca de amor. Pero esto no concuerda con lo que estoy comunicando. Yo me refiero a la definición por excelencia que es esclava de ese estigma que ha sido clavado desde siempre en la sociedad. Se dice que un loco no tiene definido el límite entre lo real y la fantasía, pero dígame usted: ¿cuál es ese límite entonces? ¡No existe! Nadie lo sabe, pero el que juega con ese límite imaginario ya es esclavo de las palabras de los de afuera. También se le dice loco a aquel que suele jugar con su imaginación, aquel que es creativo ante las situaciones del cotidiano vivir, aquel que no tiene miedo a decir las cosas expresándolas ya sea con el habla, las señas, el arte en general e incluso, alguna ciencia o las matemáticas.
El loco, dentro de su cuerpo refugiado en este universo tan amplio, es dichoso, porque ve la vida desde otras perspectivas, cosa que la gente estándar no goza o no entiende, así que dentro de sus celos y falta de conocimiento de lo que el creativo expresa, se le prefiere tachar de loco sin vacilación alguna.
Se han creado estudios que encarcelan más de la cuenta al loco, puesto que no lo hacen ver las cosas como son, sino que lo hacen vivir bajo una mentalidad farmacodependiente, es triste porque hay maneras más sanas y naturales de combatir ese 'problema' mental. Aunque al uno reflexionar se llega a la conclusión de: ¿quién será el verdadero loco, él o yo?
Tema de miedo para las personas, claro, miedo porque el mundo está loco y son pocos los que se salvan. ¿Acaso no es una locura ocasionar guerras por dinero, matar por venganza, dañar la naturaleza sin razón alguna, destruir el propio cuerpo por odio hacia lo superficial? Entonces, ¿qué daño hacen los locos? Ninguno... más bien, gracias a ellos se han creado logros espectaculares en la ciencia, la música, el arte en general, entre otras cosas. Gracias a estos locos muchos somos lo que somos hoy. Desgraciadamente, el ser diferente en esta sociedad es un proceso más deprimente del que se cree, puesto que nadie toma en serio nada, y el salirse de ese materialismo masivo cargado por 'normales' es ignorado para muchos, odiado para otros y tachados para uno mismo, pero siempre se sigue adelante con la frente en alto.
Creo que es hora de dejar tabúes y estigmas a un lado, hemos evolucionado tanto que es el momento para que las personas 'no especiales' abran los ojos y la mente, y que dejen de burlarse de aquel que siempre quiere ir más allá de todo. Al fin y al cabo, muchos de nuestros conocimientos adquiridos hoy en día son gracias a esa pequeña población de personas con otros puntos de vista, con ese espíritu elevado y esa mente abierta unida a los sentidos exaltados, que poseen la sensibilidad, el amor y la confianza en ellos mismos para aceptarse como son, sin miedo, y poder gritar sin importar en lo que piensen o digan los demás: ¡Estoy loco!

Diane Rothschild
2abril2009

martes 28 de julio de 2009

La capacidad de soñar es la materialización de la esperanza

Muchas veces solemos pensar en actividades o modos de vida que nos gustaría adoptar, pero si no se mantienen activos esos pensamientos, simplemente olvidamos todos nuestros planes.
Desde niños idealizamos metas para el futuro, las cuales están llenas de éxitos, felicidad y demás. Conforme vamos creciendo, los gustos y el tipo de vida van cambiando, entonces dejamos sueños tirados, acciones que un día nos parecieron estupendas, y al día siguiente, se fueron de la mano con el pasado, como si nunca nada hubiera pasado.
¿Cuántos sueños habremos perdido alrededor de nuestra vida? Tristemente, si uno lo piensa bien, son incontables.
Cuando uno desea algo, lucha hasta conseguirlo. El poder soñar y saber definir qué quiero y por qué lo quiero nos fortalece esa 'carta' (por decirlo de una manera) que es símbolo de esperanza, la cual puede o no convertirse en nada más que una realidad.
Las personas que no sueñan son menos creativas, hasta quizás, menos confiables, porque su mundo ha sido producto de un sistema encerrado en el ciclo humanístico, donde se hace sólo lo que la sociedad pide. En cambio, aquella persona que sueña sabe que existen barreras en la vida, pero también descubren, como parte de la incógnita de la existencia, la manipulación de las ilusiones. Además, si uno desea algo, entrega sus energías a la fuerza del Universo y consigue así, lo deseado, depende mucho de si es o no posible, pero tarde o temprano, nos llega esa 'carta', y hasta en forma de comodín, si se tiene suerte.
¿Se conoce el límite de los sueños? No, al menos uno puede creárselos y ser feliz sabiendo que se esfuerza por ellos, así que la esperanza está de más, es lo que le da la chispa a que la acción se lleve a cabo.
Materializar un valor es un hecho tan extraño como comprar oxígeno en una botella, pero son necesidades que el ser humano demanda. La única manera de encontrarse a uno mismo y hacer que los demás lo entiendan, es materializando lo sucedido. Pero con las personas de mente abierta, que sueñan y no necesitan de explicaciones físicas, es posible no hacer materia ese valor o ese sentimiento.
Soñar nos hace cruzar fronteras, tocar cimas y caer en depresiones, pero es una habilidad que el que la posee, debe cuidarla y apreciar todo lo que en sus sueños esté escrito, ya sea respecto a metas, logros, o simplemente sueños que el subconciente enseña detalladamente cuando cerramos los ojos. Además que nos enriquece los sentidos y la motivación del vivir y querer realizar u obtener algo.
En este mundo tan difícil de entender, la única razón de lograr deseos y de arreglarse conflictos mentales es, sin duda alguna, soñando y aplicar esas visualizaciones a la vida real y cotidiana.

Diane Rothschild
24/6/09

domingo 21 de junio de 2009

cosas cosas...

Todos giran en torno al amor: toda película trata de un tema amoroso, las historias, el arte, las canciones... Al menos casi todo se basa en esto, ya sea amor de pareja, hacia la naturaleza, la música, la danza, la familia, las mascotas, cosas materiales, sistemas de gobierno, dioses, drogas, religiones, nosotros mismos, entre otros.
Hasta la persona que se sienta menos cómoda con el tema del 'amor' ha logrado encontrar ese balance en el cual aprende a que así es, ese sentimiento siempre ha existido y siempre existirá.

Las ilusiones de la mente pueden ser más poderosas que de costumbre. Muchas veces no se sabe si algo se soñó, se imaginó o simplemente pasó. Como el ver la plata de un collar estallar sobre el espacio en que se encuentra con una contextura casi igual al mercurio de un termómetro, y de repente se pestañea y todo fue simplemente producto de un efecto acuoso y viscoso de la canción que penetraba la mente por los oídos en ese peciso momento. La ilusión va en contra del tiempo, son enemigos, pero del tiempo nadie se escapa.

¿Por qué a veces recordamos nuestros sueños y a veces no? Aunque justo el momento en que vamos a despertar sabemos y entendemos lo que soñamos, pero al abrir los ojos... PUM... todo se disuelve por ahí, como si nunca hubiera pasado. ¿Será algo simbólico o puro juego mental?

Los constantes pensamientos hacen que la mente no deje de visualizar ideas que corren y corren... Tantas ideas que perdemos durante el día, durante la noche... tantas. Y luego le dicen a uno que por qué tiene tanta mierda en la cabeza, así lo obligan a uno a hablar o callar, y hasta a veces se atreven a matar la propia creatividad. No hay que dejarse manipular. Nada puede hacer que uno cambie su manera de ser (si es que uno así no lo quiere), aunque si es para un bien aceptable, todo tuanis.

viernes 12 de junio de 2009

Relatos que no terminan

¿Hasta dónde puede la mente llegar?
Si nos encontramos en una parada de bus, apuesto que no paran las ideas de pasar por los ojos de una manera interna, incluso uno se queda ido viendo algo... pero en realidad, ¿qué será lo que estábamos pensando, dónde estábamos realmente?

Estaba observando la gente pasar y de repente reconocí que absolutamente todas las personas que pasaban, estaban definitivamente pensando en algo, ya sea que lo estaban comunicando o no.

Conversar con alguien es maravilloso, uno llega a descubrir algunas cosas de la persona, o simplemente conocerla un poquito más, hasta puede ser de un tema que no necesite de relatos personales, pero sea lo que sea, es bello practicar esto. Se puede hacer con uno mismo, no hace ni falta de verse al espejo, pero he descubierto que no es lo mismo, hay algo que no calza, hasta la voz se cansa más... es tal vez esa esencia de sentir la existencia de alguien pensante que cruza palabras que provienen de pensamientos quizás bien parecidos a los propios, esa es la gran diferencia.

A las personas puede que también les guste conversar con alguien porque no sólo se está creando un entrecruzamiento de conceptos, sino que hay además sonidos: el escuchar una voz distinta, el observar gestos, el reír o llorar con alguien, el ver el producto de la acción con cada palabra que se comenta, incluso ver las facciones, la dirección hacia donde van los ojos cuando la persona está pensando o analizando lo que dijo o lo que va a decir... esos pequeños detalles que llenan más de lo que uno se imagina.
Además, cuando uno termina de platicar con alguien, si la conversación fue un éxito (no siempre esto es necesario), uno se siente bien, un tanto desahogado e inclusive, hasta con más conocimiento y fortaleza del alma que antes. Como dije, es maravilloso.

Todos poseemos muchísimas historias que guardamos todo el tiempo en una especie de bolsa donde se sitúa la memoria dentro de esa "caja" a la que llamamos cerebro, que tiene un poder increíble el cual no conocemos en su totalidad por el momento. Estamos llenos de relatos que cuando contamos, siempre transcurren a otros y otros eventos, hasta se mezclan con relatos parecidos que han vivido los demás. La vida simplemente es un momento, no un cuadrante determinado por el tiempo y el espacio, sino, es una masa de relatos continuos que algunos se vuelven ciclos, algunos no terminan, y eso es demasiado bonito. Ni uno mismo conoce a la perfección su propio relato.